jueves, 15 de diciembre de 2016

JUAN LUIS FRAILE: Llegó el momento.

Después de la espera para volver a la dehesa de Salamanca, aprovechamos un día soleado y con temperatura muy agradable para volver a una finca donde nos sentimos en nuestra casa: Cojos de Robliza, donde nos espera nuestro buen amigo Juan Luis Fraile, para enseñarnos la camada de toros para 2017 de sus Gracilianos.
                                                                                 

Nos llama la atención desde el primer momento que los conocidos como “toros de la gasolina”, o “los Miura de Salamanca”, velan armas separados entre ellos en varios cercados, y mezclados con animales de más corta edad. Nos cuenta Juan Luis que lo hace “para evitar las tan temidas peleas, que sin ir más lejos, el pasado año se han cobrado la vida de cinco toros”.


Miradas vivas, inquietantes, altivas y desafiantes, síntoma inequívoco de la sangre caliente que atesoran, señal de que pisamos territorio Santa Coloma. Viendo esos ojos, incluso parece que los toros vislumbrasen la importancia de los retos que les aguardan para la importante temporada que se viene.


Y es que la intención del ganadero no es otra que la de volver a las ferias importantes a corto plazo, y a la vista queda con este reportaje, que por falta de materia prima no será. Ahora queda en manos de quienes mandan en los despachos que se lleve o no a cabo.


Nos cuenta ilusionado Juan Luis que tiene la firme intención de volver a las cifras de vacas de vientre que tenía años atrás, y que, por diferentes circunstancias, se habían visto reducidas últimamente. En la actualidad cuenta con unas 80 madres, y pretende pasar en los próximos años a una cifra bien por encima de la centena.

Esto le permitiría prácticamente doblar el número de festejos al que ahora puede optar. Pero ojo, ampliar la ganadería se hará sin dejar de tener bien clara la línea de exigencia, rigor y pureza a seguir en las tientas que hasta ahora le ha caracterizado.


En definitiva, El Campo Bravo De Salamanca volvió a la dehesa charra, y lo hizo a lo grande: Una mañana soleada, Cojos de Robliza, el TORO BRAVO, y almuerzo en el haber de lo concreto, unidos a la amistad, sabiduría, confianza y la cercanía que Juan Luis nos brinda siempre en cuanto a lo intangible. Como se dice por estas fechas, “Volvimos a casa por Navidad”.













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